Edward salió de la oficina dejando a Walter encendido por la cólera. Apenas quedó solo, el hombre comenzó a caminar de un lado a otro con nerviosismo. Lionel entró minutos después y lo miró con el ceño fruncido. —¿Qué pasó? —¡Es un maldito hijo de puta! —soltó en español. Lionel amplió los ojos al escuchar aquella queja y caminó hacia su escritorio. —¿Qué te dijo? ¿Te reclamó por la foto con Madison? —¡Lo sabe todo! —¿Qué sabe? —¡Todo lo que sucedió en España con mi empresa! —Lionel lo observó incrédulo—. Sabe que no soy el CEO de Bello Campo y se enteró sobre la crisis que generé y la pérdida de supermercados. —¿Cómo pudo saber de eso? —¡No sé! —respondió molesto—. Dijo que llamó a Mauricio para aclarar unas dudas que tenía sobre el sistema de distribución que implantamos en Esp

