Cuando Edward salió del departamento de finanzas, luego de conversar con Walter, Nathan lo esperaba en el pasillo. El hombre se mostraba bastante preocupado. —Edward, ¿qué sucedió? —preguntó con rostro ansioso. —Nada. Todo está bien. —¿Bien? ¿Pero…? ¿Qué te dijo Walter? Edward se detuvo y lanzó una mirada furiosa a su alrededor. Los empleados habían abandonado sus tareas por observar sorprendidos lo que sucedía. Al sentir la atención de su jefe puesta en ellos, corrieron a sus puestos. Al lograr que nadie más lo vigilara, Edward tomó a su hermano por un brazo y lo apartó hacia un lugar donde tuvieran más privacidad. —Tranquilo, no sucedió nada. Todo marcha igual —aseguró, porque notó a Nathan algo alterado, similar a cuando había sufrido de ataques nerviosos por culpa del estrés. —V

