Al llegar a Agra, Madison y Alice salieron del ascensor mientras charlaba, pero Lucia las interceptó antes de que se adentraran en el pasillo hacia las oficinas. —¡Madison, al fin llegas! —soltó entre murmullos mal disimulados y con una expresión de urgencia en el rostro que a ambas mujeres las asustó. Aunque al descubrir a Alice, Lucia cambió por completo sus facciones. —¡Hola, corazón! ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí? —saludó dándole un beso en la mejilla. —Comenzaré a trabajar en esta empresa —expuso entre emocionada y apenada. Lucia la observó con sorpresa. —¿Aquí? Luego lanzó una mirada desconcertada hacia Madison. —Es por una buena causa. —¿Se trata de un 911? —quiso saber Lucia, refiriéndose a un acto de urgencia femenina. —Más o menos —respondió Madison con inseguridad. —Un

