Edward y Madison bajaron a la mañana siguiente del piso dispuestos a salir a la casa para ocuparse de sus asuntos, pero primero decidieron buscar a Alice y a Nathan, a quienes no pudieron atender la noche anterior. Madison fue a la habitación de Alice y la encontró aún en bata de baño. Llevaba el cabello recogido en un gorro de ducha que tenía unas orejitas de gato. —¿Qué tienes en la cabeza? —preguntó encantada, y tocó una de las orejitas con su mano. —Este gorro me lo regalaron los chicos hace unos años, por mi cumpleaños, y como se me rompió el que uso siempre, decidí usar este —reveló mientras la dejaba entrar en su habitación y cerraba la puerta—. No he tenido tiempo de salir de compras y se me ha olvidado pedirle a una de las empleadas el favor de conseguirme uno. —Cuando culmine

