Fergus era uno de los pocos en la mesa que se mostraba abiertamente feliz. Brindaba con Howard como si ambos hubiesen alcanzado grandes logros y reía a carcajadas de los comentarios que se hacían sin comedirse. Tenía a Phoebe sentada a su lado como si fuese su concubina, buscando compartir su felicidad con ella a pesar de que la mujer estaba más pendiente de conversar con Sarah o llamar la atención de Edward. —Ey, hermanita, ¿tú y mi hermanito cumplieron con su trabajo pendiente? —le preguntó Alice al oído sin ningún tipo de malicia—. Mira que ya quiero ser tía de nuevo, pero esta vez, de un Bruke divertido. La mujer se carcajeó con suavidad y enseguida corrió a su silla. Madison la observó impactada, luego a Phoebe, que le alzó el mentó con altanería y después a Sarah y a Grace, quiene

