Al terminar la jornada laboral, Edward y Madison una vez más acordaron ir a cenar a la mansión de los Gallagham. Esta vez, Edward llegó primero, así logró disfrutar de ser el chico consentido de la casa hasta que llegó su esposa reclamando su puesto de honor. —Si te pusiste en la tarea de hacer una salsa diferente para la carne de Edward, porque a él no le gusta la mayonesa, exijo que prepares para mí una natilla de naranja. ¡Quiero comer natilla de naranja! —demandó al terminar la comida y cuando su madre traía helado de yogurt como postre, acompañada por Lilly. Edward sonrió divertido. —No voy a volver a la cocina para cumplirte un capricho —se quejó Megan—. A Edward lo consiento porque él es nuevo en la familia, tiene que llevarse una buena impresión. Madison abrió la boca en toda

