—¡Silencio! Todos callaron ante la orden de Fergus. Ni siquiera los empleados se atrevieron a hacer algún movimiento. —En nombre de todos en esta mesa, querida nuera —siguió hablando el hombre hacia Madison y con una sonrisa paternal—. Te damos la bienvenida a nuestra familia. Como puedes ver, no somos para nada perfectos, pero nos esforzamos. De mi parte ten la seguridad de que haré todo lo posible para que estés cómoda y tranquila en esta casa y se cumplan a cabalidad cada uno de los acuerdos que tu padre y yo firmamos antes de la boda. —Muchas gracias, querido suegro. Yo también pondré todo de mí para estar a la altura de la situación y hacer valer esos acuerdos. —¡Bravo! —expuso Lionel con enfado y utilizando un tono de burla, aplaudiendo con sonoridad—. Genial, entonces, todo está

