Madison llegó a la mansión y subió directo a su piso. No quiso hablar ni saludar a nadie, se sentía demasiado agotada y antes tenía que pensar bien cómo iba a hacer para descubrir quién era el soplón en esa familia. Al entrar, se sorprendió al escuchar una voz fuerte y aguda salir del baño. Edward estaba cantando mientras se bañaba. Aquello no se lo esperó y le arrancó una risa divertida. Dejó sus cosas en el sofá y entró al baño con sigilo. Él cantaba una pieza de Andrea Bocelli y bastante bien a su criterio. —Vaya, eres toda una caja de sorpresas —dijo para sí misma muy bajito, disfrutando de la imagen desnuda y algo distorsionada que le ofrecía el cristal, pero se inquietó cuando él de pronto dejó de cantar y cerró la llave del agua. Tuvo intención de salir corriendo para que no la

