Edward se reunió en su oficina con Charles Page y Jimmy Cooke, dos de los socios de Ireland, quienes además formaban parte de la junta directiva y eran los más cercanos a él. Nathan también se encontraba presente. —Me parece excelente que hayas considerado esta reunión. Es muy necesaria —aseguró Charles. —¿Y piensas que por la premura todos asistirán? Algunos están fuera de la ciudad —opinó Edward sin dejar de revisar unos documentos. —Lo harán, porque lo necesitan. Aún se conservan dudas con respecto a la nueva política organizativa. —Además, el crecimiento del último trimestre para casi todos no resultó significativo. Nadie bajó sus valores, pero fueron contados los que pudieron subirlos. Están inquietos —agregó Jimmy. —¿Por qué deberían estar inquietos? Si hicieron lo mismo que el

