Lo que para algunos era terrible, para otros era algo magnífico. En su lujosa mansión Anahí observaba su celular con una macabra sonrisa en la boca, parecía que sus planes iban a salir mejor de lo que ella había planificado al principio. Vincenzo no tendría opciones y quiera o no le daría su lugar de esposa y eventualmente su amor. _ ¿Qué te ha puesto de tan buen humor mi pequeña? _ preguntó el anciano al acercarse a ella. _ Parece que por fin la vida me sonríe abuelito. Esa maldita debe de estar arrepentida de haberse metido con lo que era mío _ dijo al anciano que la observaba con entendimiento. Ella era una digna sucesora suya, ya que había heredado su manera de resolver los conflictos, aunque si eso no lograba solucionar todo tendría que recurrir a la última opción y deshacerse por c

