El loco Salas, le robo la moto a un joven que trabaja en una tienda grande de electrodomésticos que daba créditos a toda la gente de mi pueblo, el joven hacia las diligencias bancarias, y algunos cobros de personas que tenían crédito en la tienda de electrodomésticos.
La grave noticia fue; Que el loco Salas golpeo al joven de la moto, dejándolo inconsciente en la acera de una esquina, cerca del Banco de ahorro y crédito de mi pueblo.
Salas huye en la moto con el dinero del joven, y a escasas dos cuadras, él iba a adelantar un carro de la manera incorrecta, ósea por la derecha, alguien abrió una puerta del carro, y ¡PUTUPLUM! Salas le llego a la puerta del carro con la moto.
Pero ese demonio, como estaba bajo los efectos de la droga, se levantó y tomó el bolso con el dinero, y se fue del sitio del accidente. Ahora la policía del pueblo anda buscando al loco Salas por todas las calles de mi pueblo.
Esa noticia salió en el periódico de mi pueblo, pero en la columna de la noticia también se dijo;
“El ciudadano Salas, alias el loco Salas, es un ex vendedor de periódicos de esta empresa, en su hoja de vida quedo vetado de esta empresa, por robar y agredir a tres de sus propios compañeros de trabajo”.
Pasados algunos días, la policía no había podido dar con el paradero del loco Salas. Pero el sector donde yo vivía estaba muy alerta, y algunos muy nerviosos y otros preparados, porque ese era el sector que más frecuentaba loco Salas. Cerca de mi casa, hay una cañada bastante grande, donde también solía esconderse el loco salas, por muchos días la policía y la Guardia Nacional, juntaron fuerzas, para desmantelar una banda de narcotráfico y al loco Salas.
Cuando supe donde vivía el loco Salas quede muy sorprendido.
Felipito el policía y otros compañeros de trabajo de él, hicieron un allanamiento a la casa del loco Salas, en el reporte del joven Felipito, inspector de la policía regional dijo:.
— Aunque no encontraron nada que lo inculpara en algo extraño al ciudadano alias loco Salas, Si encontraron algo que nos causó mucho dolor; una joven de 18 años de edad con tres hijos muy pequeños, de 4 añitos el mayor, de 2 añitos el segundo y de 10 meses de nacido el tercer bebe.
La mujer decía ser la esposa del loco Salas, y ella decía que los tres niños eran hijos de Salas.
La casa estaba todo bien limpio, un juego de sala casi nuevo, un juego de comedor de madera, una cocina bien cómoda con gabinetes en formica, los dos cuartos con aire acondicionado, pero la joven era una mujer aunque bonita, estaba toda descuidada, hasta tenía señales de algunas marcas de golpes en su cuerpo. Cuando entrevistamos a la joven ella respondió:.
— Yo soy de Puerto La Cruz (eso se encuentra al otro lado del país es un viaje de 20 horas por tierra), y Salas viajaba mucho para ese puerto, y mi madre le daba alojo en nuestra casa, él le hacía grandes compras de comida a mi madre.
Yo solo tenía 11 añitos de edad cuando Salas apareció por mi casa. Al año Salas iba 12 veces para mi casa, y duraba una semana allá, ya nos habíamos acostumbrado a mi tío Salas.
Si Salas es hermano de mi difunto papá.
Pasado dos años mi tío Salas hablo un asunto con mi madre y le dijo:
.- Cuñada yo tengo mucho dinero, y te quiero ayudar, esta casa te la voy a arreglar toda.
Y me voy a llevar a mi sobrina, para ponerla a estudiar en el mejor colegio de mi pueblo.
Entonces agrego la joven: A mi madre le brillaron los ojos de alegría y le dijo:
.— Si Salas acepto tu ayuda.
Entonces la joven continúo diciendo:
.- Desde esa noche en adelante Salas dormía en el cuarto con mi madre.
Mi madre era una mujer de 34 años de edad, muy hermosa, muchos hombres buenos, comerciantes acotejaban a mi madre, pero ella no quería porque todavía llevaba el dolor de la muerte de mi padre. Desde ese día también salas me llevaba a las tiendas y me compraba todo lo que yo le pedía, pero también me compraba lo no lo le pedía.
Una tarde se apareció con una moto Vespa, nueva de paquete para mí. Como ustedes pueden imaginar, comencé a ver a mi tío, con más respeto, y a la vez con más aprecio.
Después de haber terminado la casa, que en realidad quedo sorprendentemente hermosa, mi madre y yo quedamos enamoradas del tío Salas y de nuestra hermosa casita.
Esa vez mi tío Salas duro tres meses en mi casa, como nunca antes lo había hecho, para poder terminar los arreglos de nuestra casa.
Mi tío Salas tenía una camioneta Ford pick-up, pero cuando él llegaba a mi casa le entregaba la camioneta a unos señores, quienes sacaban la mercancía de las dos puertas de la camioneta, mi tío Salas llamaba a eso la caleta de la buena suerte. Mi madre sabia que eso era droga.
La parte trasera de la camioneta, mi tío Salas la traía full de todo tipo de verduras muy frescas, y los dueños de abastos y supermercados, lo esperaban con ansias, porque él les vendía la verdura a precio muy bajo. Mi tío Salas les decía:
.— Yo tengo una Granja en la costa oriental del lago de mi pueblo, y de allí traigo esas frescas verduras, y puedo darles buen precio a ustedes, porque son mías.
Entonces la joven agrego:
.— Mi tío Salas le dijo a mi madre; el dinero de las ventas de las verduras va a hacer todo para ti. Era mucho dinero para mi madre.
Los tres meses que Salas estuvo en mi casa, la camioneta de mi tío seguía viajando cada mes cargada de mercancía, porque mi tío Salas tenía un chofer de confianza que la manejaba. Así que mi madre manejo mucho dinero esos tres meses.
Mi tío Salas se sentía muy cómodo con mi madre, tanto que le dijo:.— Si todo continúa bien, me quedo aquí con ustedes, y dejo que la camioneta produzca dinero para nosotros.
Entonces la joven continúo su relato:
.— Luego Salas abrazo a mi madre y la besó, y después me abrazo a mí, pero cuando mi tío Salas me abrazaba a mí, mi madre daba la vuelta y se iba, para no mirar, porque mi tío Salas me abrazaba muy fuerte y me daba muchos besos en el cuello y en las mejillas cerca de mi boca. En ese momento yo creía que eso era aprecio o cariño que él sentía por mí.
Un día de esos, llego a mi casa, un hombre alto, blanco de sombrero vaquero, y dos guarda espaldas, y llamando a mi tío Salas le dijo:
.— Camarada, estamos caído en esta vuelta, agarraron a dos, y están presos, vámonos de este pueblo, deja aquí tu camioneta porque está solicitada, y vete en este carro.
Sal de aquí lo más pronto posible.
Cuando estos dos hombres se fueron, ya mi tío Salas tenía un plan. Y tomándome del brazo le dijo a mi madre:
.- Me voy con mi sobrina para no despertar sospechas en las alcabalas, Si me preguntan quién es ella, yo les respondo que es mi hija.
En 15 días estamos de regreso.
Mi sobrina me va a hacer de mucha ayuda en el viaje, y de una vez la voy a inscribir en el colegio para que comience a estudiar.
En cuanto a mí, si viene la policía judicial, le dices que tú me alquilas un cuarto a mí, solo eso, no le hables de nuestro parentesco. Dile que no sabes nada más de mí, para que no tengas ningún problema.
Si te piden la camioneta, entrégala, si no te la piden, déjala allí, que cuando yo vuelva, ya veremos qué hacemos con ella. Prepara un cuarto como si fuera el mío.
Te amo mujer y nunca te abandonaré.
Mi madre siempre hospedaba personas en nuestra casa, así que no era muy difícil para ella explicarle a los policías el asunto de Salas. Entonces mi tío Salas, solo tomo dos camisas y tres pantalones, y también poca ropa mía, nos montamos en el carro, y cuando salimos del garaje, yo observaba a mi madre como lloraba, y yo le pregunte a mi tío Salas:
.— ¿Por qué mami, llora tanto? ¿Si pronto vamos a regresar con ella?
Esa pregunta yo se la hice a él, porque cuando nos montamos en el carro, él me dijo:
.— Este carro tiene aire acondicionado, así que no vayas a bajar el vidrio de la ventana para despedirte de tu madre.
Desde ese día que salimos de casa, nunca más volví a saber nada de mi amada madre.
(Esta declaración es fidedigna, en mi casa se guardó muy bien, y después al pasar muchos años yo la tome y la guarde hasta hoy.)
Cuando el Oficial Felipito, llego al sector donde vivíamos, les entrego a cada casa, la declaración que hizo la sobrina del loco Salas. Y también trajo fotocopias de las fotos de la casa donde vivía el loco Salas.
Todos quedamos muy sorprendidos. Luego de entregarnos estos documentos el policía Felipito no dijo:
.— Esto solo es una parte de la declaración de la sobrina del loco Salas, en los próximos días les traigo la otra parte de esta declaración.
.— ¿Y qué hicieron con la sobrina del loco salas? Le pregunto mi padre al Oficial Felipito
.— A ella la dejamos tranquila en su casa con sus hijos, y le dijimos que la íbamos a ayudar para que viera de nuevo a su madre, pero que no le dijera a su tío Salas que nosotros habíamos estado en su casa. Me respondió el Oficial Felipito.
Por 2 semanas, la búsqueda del loco Salas fue muy intensa, todos los días pasaban policías motorizados, tres veces al día. Pero la búsqueda fue en vano, el loco Salas no apareció por ninguna parte, ni siquiera volvió a ir a la casa donde dejo a su sobrina, y la búsqueda bajo significativamente.
Sin embargo mi madre no se quedó tranquila con esa noticia, y busco a dos mujeres de la iglesia donde ella asistía, y fueron a visitar a la sobrina del loco Salas, y cuál fue la sorpresa de ver una casa tan limpia, pero a una joven tan descuidada en su personalidad, por estar sumergida en lo complicado que ha sido su vida.
Cuando mi madre vio a esa joven en ese estado, le dijo a las mujeres de la iglesia:
.— Debemos traer a una peluquera para que le corte y le seque el cabello a esta muchacha, y le compramos ropa a ella y a sus tres hijos, para qué vallan el domingo a la iglesia con nosotras.
Cuando la Sobrina del loco Salas escucho eso, se sonrió y al mismo tiempo comenzó a llorar, mi madre se levantó y abrazo a esa joven, y ella rompió en llanto en los brazos de mi madre, fue un llanto incontrolable. Mientras ella lloraba dijo:
.— Mi madre me abrazaba todos los días y a cada momento, pero hacía 4 años que no abrazaba a nadie, y todos los días lloraba. Gracias por venir.
.— Desde hoy nos vamos a ver con mucha frecuencia. Te lo prometo.
Le respondió mi madre.
Yo no entendía, porque mi madre fue a visitar a la sobrina del loco Salas, sabiendo ella el problema que yo había tenido con él. Cuando mi madre y las tres amigas que habían ido a visitar a la sobrina del loco Salas llegaron a mi casa, las cuatro estaban muy felices, por lo que Dios había hecho en la casa de esa joven.
Ese sábado tan esperado por estas cuatro mujeres, fueron a la casa de esa joven con las manos llenas. Llevaron una peluquera, ropa para ella, zapatos para ella, ropa y zapatos para sus hijos, comida, galletas para todos y una coca cola.
Al día siguiente, fuimos todos a la iglesia, mi padre, mi madre, mis hermanos, las novias y los novios de mis hermanas, toda la familia junta fuimos adorar a Dios. Al salir de casa rumbo a la iglesia mi padre dijo: