La boda de la década.

1971 Words
La tradición de la semana santa era arraigada en el pueblo,para sus habitantes era tiempo de recogimiento espiritual todos se preparaban para la ocasión.No se consumía carne porque Jesucristo estaba muerto,no se ordeñaban las vacas porque la leche se convertía en sangre y era prohibido bañar en el río porque salían escamas de pescado en la piel, estas creencias y la leyenda del judío errante que desandaba por las calles con cadenas en los pies todos los jueves santos eran del pueblo. Para la madre de Laura todas esas creencias y tradiciones eran cosas de gente ignorante,a pesar de ser pueblerina ella era muy liberal.Doña Nadia era una mujer insaciable no tenía ningún remilgo en meter hombres a su habitación. Estaba con su amante de turno a plena luz del día. El hombre resopló —Uff,un descanso Nadia,yo no soy automático ni soy una máquina. Ella le dijo —¡pamplinas todos dicen lo mismo!,¿es que no hay un hombre que sea un atleta s****l como Pancho? ¡Eres un ninfomana!,mejor me voy. —Tranquilo que yo se como activarte — ella le guiñó un ojo, se metió entre las cobijas y bajó de a poco,los gemidos de placer no se hicieron esperar y eran oídos por todos lo que pasaban cerca de la casa . Doña Nadia se entregaba a sus placeres carnales sin ningún pudor. Marcolina se ocupaba de las tareas del hogar. Ella era una mujer sencilla pero trabajadora, siempre cuidando de los demás. Aunque no entendía la mentalidad liberal de la ex de su marido,ella no le decía nada porque era muy reservada. La comida estaba lista y Marcolina llamó a los niños para que se reunieran a comer. Era una costumbre en la casa grande que todos compartieran la mesa y se cuidaran entre ellos. Marcolina quería inculcarles valores sólidos y enseñarles a ser personas responsables y solidarias.Para los hijos de las otras mujeres de Francisco ella era una madre,ellos la amaban. A Marcolina le preocupaba el futuro de las hijas de Nadia,Laura era la más grande,una adolescente hermosa que no tardaría en enamorarse y con los malos ejemplos de la madre,era difícil manejar la situación. Los gemidos de placer que provenían de la habitación de Nadia continuaron . Pero a pesar de la inapropiada situación, Marcolina intentaba mantener la compostura. —Vayan a las matas de ciruelas y me traen todas las que puedan. ¡Pero mamá Marcolina!,queremos postre—Refunfuñó uno de los niños. —Está caliente todavía,no quiero que les duela el estómago. Ellos aceptaron a regañadientes y se fueron. —Mamá Marcolina,¿por qué mi mamá chilla tanto.---Preguntó Laura la hija de Nadia. —No preguntes zoquetadas niña y vayan dónde la comadre Emperatriz a llevar este dulce de leche. —Mamá Marcolina,mi madre siempre arma escándalo.-Añadió Laura. ¡Deja de criticar a tu madre!,ella te parió y merece respeto. —Ella no nos respeta a nosotras.---Murmuró Laura. Marcolina bufeo—¡Ahora si!,los patos tirando a las escopetas,se van ya al mandado. Marcolina aprovechó la soledad de la casa y terminó de cocinar el cuajao de pescado; este consistía en una tortilla de huevos, plátanos maduros y cazón,cocinado en leña. comenzó a preparar el dulce de lechosa,ambos eran platillos típicos de la tradición. Todos los trabajadores de la hacienda descansaban jueves y viernes santo; el cura del pueblo se prepara para bautizar a los niños y adultos que no han sido confirmados en la fe católica. ¡Juan de la cruz! —grito Pancho que llegaba en ese momento. Venía corriendo el pequeño, quien era el hijo menor de Marcolina— ¡mande papá ! -Dijo el muchacho. —Búscame a Simón que el muchacho cura va a bautizar a ese indio; para que se pueda casar con mi hija Yuliannis— dijo Pancho. Francisco se quedó pensativo, le había tomado cariño a la hija de Marcolina,la quería como a una hija y tenía sus reservas sobre Simón quien era un huérfano que un buen día llegó a la hacienda,ambos padres habían fallecido. Simón y cuatro hermanos más pequeños quedaron desamparados a la buena de Dios; cada quien tomó su rumbo. Simón llegó a Mundo Nuevo a la hacienda de Pancho Castillo como peón,era un joven atractivo de larga cabellera castaña que le llegaba más abajo de lo hombros,sus ojos eran pardos y tenía de estatura metro ochenta dos.Su porte elegante tenía suspirando a las muchachas de la hacienda,pero Simón desde que llegó le puso el ojo a Yuliannis ; la hija de Marcolina. Ellos se enamoraron y por conocer cómo era su papá; la joven decidió contarle de su relación con Simón. —Papá estoy enamorada de Simón, nos amamos y decidí decirle para que lo sepa por mi y no por boca de otro,nos queremos casar. Al hombre se le cayó el tabaco de la boca,estaba fumando en ese momento; quería a Yuliannis como hija de su sangre; aunque no era su padre biológico,la joven tenía dieciocho,ya pronto la rondarán los buitres; así que tenía que casarla; ya estaba en la edad de merecer; lo que no le cuadraba mucho era el novio de su hija; pero era un muchacho tranquilo muy callado; pero eso sí trabajador; así Pancho le dio el visto bueno a la boda. —Tienen que casarse por civil y por la Iglesia; hay que preparar todo, quiero que sea una boda por todo lo alto,eres la hija de Pancho Castillo,¡y eso no es cualquier vaina!— le dijo Francisco a su hija Yuliannis. Aprovecharian al cura del pueblo para bautizar a Simón que no tenía ninguna religión, ya él había cumplido su mayoría de edad; tenía tres años de haber llegado a la hacienda y en ese tiempo había demostrado ser buena personas; así que el sacerdote fue a la hacienda y procedió a bautizar a Simón. ¡Que traigan al niño!--Expresó el cura que no sabía que Simón era un adulto. Los demás adolescentes se rieron de Simón quien se dejó bautizar y luego al terminar la ceremonia. No pasó inadvertida la burla de los chicos y les lanzó piedras rompiendo la cabeza a uno de ellos,hasta allí llegó la burla no lo molestaron más. El chico era salvaje y ellos se habían engañado con él porque lo veían calladito. Se preparó todo meticulosamente sería el evento del año; no todos los días se casaba la hija de un hacendado tan prominente como don Pancho,todo el pueblo estaba a la expectativa y Francisco Castillo lanzó la casa por la ventana,no escatimó en gastos quería lo mejor para la boda de su hija e invitaría a lo más selecto de la sociedad de mundo nuevo y pueblos vecinos. Marcolina por su parte se esmero en la planificación de la boda de su hija. —Mujer ¿cómo vas con los preparativos de la boda?---Preguntó Pancho. —Todo está marchando bien como tú lo querías, será una celebración grande— respondió Marcolina. —Mi hija se la merece; es buena muchacha, ojalá que ese indio me la haga feliz—acotó Pancho. —Simón es un buen muchacho y aparte de eso todos te temen ;en la hacienda; dicen que eres un general y que todo tiene que hacerse como tu dices porque eres fregado— replicó Marcolina. ¿Y qué más dicen de mi mujer? —Que endulzas a las mujeres con brujería y por eso te la llevas a la cama— continuó Marcolina sonriendo. — ¿Tú les crees?,esas son supercherías de indio. — A la gente le gusta hablar tonterías y crear leyendas; también dicen que tienes un hechicero personal y al que te mira mal lo embrujas.--Continuó Marcolina divertida. —Les gusta hablar tonterías a esta gente ignorante. —A mi me hechizaste con tu amor y tu bondad querido— dijo Marcolina a su marido. —Ya vamos a la cama mujer,hoy soy todo tuyo, amor de mi vida. Marcolina sonreía y se iba a consentir a Pancho,sabía que lo tenía loquito,comiendo en la palma de su mano,¿su secreto?, esa química que llaman amor y es que de eso Marcolina tenía mucho para dar,ella no veía en Francisco Castillo al proveedor como las otras. Marcolina miraba al ser humano dentro de él, por eso aparte de ser su mujer era su amiga, después de hacer el amor platicaron largamente,hábito que los unía cada día más. Un mes más tarde Mundo Nuevo estaba de fiesta por el matrimonio de la hija de Don Pancho,la celebración duró tres días. La comidas fue abundante: Carne en vara, yuca, ensalada, paellas, pabellón criollos, pasteles, dulces criollos, sancochos, aguardiente , vinos, y dos grupos musicales de arpa , cuatro y maracas,y la retreta de los cañoneros que pusieron a bailar a más de uno al son de la canción “Carmen la que contaba dieciséis años “ La novia lucía hermosa Yuliannis era de cuerpo bien formadito, elegante de larga cabellera negra, el vestido se lo confeccionó una amiga Barcelonesa que era la modista de los ricos. El traje de novia quedó hermoso tenía finos bordados decorados con canutillos y delicadas piedras decorativas un ensueño de prenda nupcial.Pancho fue a la ciudad a encargarse de la vestimenta de los jóvenes y se llevó a Simón para que su sastre personal le hiciera un elegante traje para la ocasión, el joven se veía muy elegante de saco y corbata; nadie hubiese pensado que era un peón de la hacienda porque su porte era imponente, podía pasar por el hijo de un rico hacendado y eso creía la gente del pueblo, la pregunta de la sesenta mil lochas era ¿ quien es ese joven que emparentó con Francisco Castillo? Años más tarde todavía era recordada como la boda de la década; porque el pueblo de Mundo Nuevo se paralizó ese día con la fastuosa celebración . La casa grande de la hacienda fue decorada para la ocasión; en su amplio terreno se colocaron silla mesas y largos mesones para el banquete y el escenario de la ceremonia fue arreglado con flores a todo lo largo,al final un arco en forma de corazón adornado con flores hermosas y variadas. Primero se llevó a cabo la boda. Civil y después la boda eclesiástica ese mismo día. Pancho estaba guapísimo y su ojos brillaban de alegría al oír la marcha nupcial tocada por un violinista,llevó a su hija del brazo hasta el altar donde la esperaba Simón. Francisco se la entregó y le dijo algo en el oído, el indio se quedó pensando y luego sonrió. Días más tarde Marcolina le preguntó a su yerno que le había dicho Pancho y este respondió. —Que más vale que hiciera feliz a su hija sino me cortaría las pelotas—dijo Simón riéndose. —El padrecito preguntaba a los novios,¿ Simón aceptas por esposa a Yuliannis para amarla, respetarla y cuidarla,en la buenas y en las malas hasta que la muerte los separe? —Sí, la acepto —respondió el joven mirando con adoración a la chica. —Yuliannis aceptas como esposo a Simón; para amarlo y serle fiel en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe? —Sí, lo acepto padre—confirmó la joven mirando embelesada a Simón. —Los declaró marido y mujer, hasta que la muerte los separe; lo que Dios unió no lo separe el hombre. La fiesta se activó y todos bailaron al son del joropo Venezolano. Laura,Joaquina y Melany eran la atracción de los jóvenes que esperan tu turno para sacarlas a bailar. --Mira a estos mequetrefes rondando a mis niñas.-Dijo Pancho. —Vamos a bailar viejo,deja que tus hijas se entretengan. —Tienes razón Marcolina,hoy quiero bailar bien zapateado.---Agregó Francisco mientras se movía al son del arpa,cuatro y maracas.
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