Capítulo 10: Primera consecuencia, ser juzgada Tenía por costumbre contarle todo a Rocío. Así que, en la noche, fui hasta su casa dispuesta a darle todos los detalles de mi encuentro salvaje con Carlos. Sin embargo, esta no reacciono como esperaba. —¿Qué hiciste qué? —preguntó seria. Le di una sonrisa rápida que denotaba vergüenza y me rasqué la frente. —Solo pasó. —De verdad estás loca Marisela. ¿No me habías dicho que no lo volverías a ver? Habías dicho que lo evitarías y todo ese rollo. —Él se apareció en mi casa Rocío. Yo no tengo la culpa. —Bien pudiste cerrar las piernas —replicó con la cara roja. Caminó de un lado a otro por su habitación y me miró con lo que parecía una mezcla de pena y decepción. —¿Qué crees que pase si tu familia se entera? —¿Eso es lo que te preocupa? Na

