Esteban Lina me volvía loco, estaba perdido por ella y tal y como se lo dije la besaría, pero me encargaría de hacerlo donde estuviéramos solos, porque estaba cansado de tanta interrupción. La vi reírse mientras jugábamos un poco en el avión, no queríamos que las horas se nos hicieran eternas y usamos varios juegos de mesa que habían comprado nuestros padres cuando éramos pequeños y teníamos que viajar a visitar a Mar y a Violeta. Pasamos gran parte del vuelo jugando hasta que el sueño comenzó a vencernos, por lo que todos se quedaron dormidos, Mar y Santi se fueron a la habitación pues habíamos decidido que el matrimonio tenía que usarla, además podrían dormir con el pequeño Elian, los demás nos acomodamos en los sillones reclinables. Yo no podía dormir porque las ganas de acercarla a

