Capitulo 3

1466 Words
Esteban Violeta tenía razón, yo era un cobarde, porque me costaba admitir que me había enamorado de Lina cuando ella aún era pequeña, porque sabía que no estaba bien lo que sentía y aun así lo deje pasar, deje que todo sucediera. Lina me había gustado en el momento menos esperado, ella era preciosa a pesar de su corta edad, era única y yo había sido un cobarde para admitirlo, porque sabía que ella no me merecía a mí, merecía algo mucho mejor que yo. Porque había sido un cabrón cuando supe de mis sentimientos por ella, porque en lugar de ser sincero y hablarlo con sus padres, me dedique a buscar en otro lado lo que ella provocaba en mí. Fue mi culpa por la que ella lo eligió a él, porque yo jamás traté ni siquiera demostrarle un poco mis sentimientos hacia ella, perderla era por mi jodida culpa. Porque la verdad es que yo ya la había perdido, ella era feliz, había encontrado a la persona que sería capaz de dar su vida por ella y yo ya no debía sentir nada por esa chica que me volvía completamente loco aun cuando mi vida sea tan miserable, porque no le jodería la vida para estar conmigo, ella no lo merecía. Ni siquiera sabía si yo sería capaz de darle lo que Lui le estaba ofreciendo en este momento, porque yo podía darle todas las comodidades del mundo, pero no sabía si yo podía darle ese amor al que ella estaba acostumbrada. Me quede dormido poco después de hablar con Violeta, me gustaba saber que ella me apoyaba, que sabia todos mis secretos y que no me delataría, porque así éramos de leales el uno con el otro. "- ¿Porque no solo te dejas llevar? - pregunto haciendo que todo en mi interior se estremeciera -Sabes bien porque Lina- sus manos fueron a mi pecho y yo trate de no soltar el suspiro que amenazaba con salir -No me importa lo que piensen los demás y o sabes- el calor estaba subiendo por todo mi cuerpo, me estaba muriendo por querer tocarla, o tan solo sentir el sabor de sus labios sobre los míos -Lina, deberíamos mantener las distancias, esto no está bien tú tienes a Lui y yo…- sus manos fueron a mi cuello y se acercó más a mí, quería alejarme porque todo me decía que debía hacerlo, pero la verdad es que mi cuerpo no respondía -Tú la tienes a ella, lo sé y créeme lo he respetado, pero ya no puedo más, quiero esto tanto como tu- no me dejo responder solo unió sus labios a los míos haciendo que todo se fuera al carajo, porque lo único que necesitaba en este momento era obtener más de ella. Moví mis labios sobre los suyos como si de eso dependiera mi vida, sus manos fueron a mi nuca y las mías a sus caderas, la manera en que ella parecía responder a mis besos era increíble y por un momento todo dejo de existir, solo estábamos ella y yo en este mundo, con un gran deseo que controlar." Todo era perfecto hasta que la maldita alarma de despertó, todo había sido un jodido sueño, había estado soñando todo, pero mi erección se hacía presente como si todo hubiera sido tan real, ¿Porque tenía que ser ella quien provocara esto? porque ni siquiera Lumilda me ponía de esta manera, a tal grado de que doliera de la excitación que tenía. Me levanté de la cama molesto, porque no quería seguir sintiendo esto, pero aquí estaba duro como una piedra solo por un sueño, uno que jamás se hará realidad, estaba por ir al baño y darme una ducha para tratar de bajar este pequeño problema cuando la puerta de mi departamento se escuchó, así que fui a abrir para ver quien era. Lo que no imagine fue verla a ella aquí, se veía hermosa con ese pequeño short de mezclilla y su camisa rosa, su cabello caía por su espalda y llevaba un maquillaje sutil, su mirada fue a mi cuerpo y se giró rápidamente haciéndome hacer una mueca. Vamos que yo no era feo, tenía mi cuerpo bien trabajado, dedicaba varias horas del día al gimnasio y que a ella le incomodara realmente me molestaba. -Lo siento no quería interrumpir- menciono bajo y yo me di un golpe mental al recordar un pequeño detalle y es que había olvidado por completo la erección que aun sobresalía de mi pijama y que se agravo cuando la mire a ella, porque el simple hecho de recordar cómo se sentía besarla, lo que era tocarla me estaba torturando, porque solo podía imaginar tenerla en mi cama, a mi merced mientras entraba en ella una y otra vez, sintiendo la calidad de su piel- Solo vengo por unos documentos que tienes sobre un caso de tu padre- su voz se mezclo con un tono distinto que provocaba algo extraño en mi interior -Discúlpame no debí abrir así- mencione dando un paso hacia ella -Esta bien, es muy normal, solo necesito los documentos y me iré no quiero seguir interrumpiendo- hice un gesto de desagrado y suspiré -De acuerdo solo dame un minuto- pedí y ella asintió sin mirarme- Siéntate, no tienes porque quedarte ahí en la puerta- mencione y ella tomo aire -Estoy interrumpiendo demasiado Esteban, solo necesito los documentos y me iré, no te molesto más- eleve una ceja y suspire Camine a la habitación completamente confundido, ¿Qué estaría interrumpiendo si tenerla aquí solo hacia que mi falo solo doliera más. Aunque no era para que ella me viera en esta situación, no debía de haberlo hecho, porque todos mis malos pensamientos se agradaban teniéndola sola en mi departamento con una erección de por medio. Trate se tranquilizarme y de pensar en otra cosa, algo que funcionara para bajar esto que estaba sintiendo, para controlarme lo más que pudiera, porque si no lograba bajar este deseo terminaría arruinando todo con ella, además no merecía esto, para mi Lina merecía algo mucho mas que solo sexo y en este momento y tal nunca podría darle lo que ella merecía en verdad. Me centre en tomar varias respiraciones e intente imaginar algo completamente distinto, tenia que controlarme aunque no me gustara esa idea, una vez todo estuvo un poco mas controlado ahí abajo me cambie y busque los documentos que mi padre necesitaba para después regresar a la sala donde ella me esperaba sentada mirando hacia la puerta. Me recargue en la pared solo viendo lo hermosa que era, no tenia nada que envidiarle a nadie, Lina era la chica mas linda, no voy a negar que todas son preciosas, pero Lina, ella para mi era la mas hermosa de todas, tome aire y lo deje salir lentamente acercándome a ella. -Aquí traigo lo que me pediste- me senté en la mesita de centro pero ella no me miro solo mantenía su mirada en la puerta- Ahora si estoy vestido puedes mirarme tranquila- mencione y ella elevo una ceja antes de mirarme de reojo para comprobar que lo que decía era cierto -De verdad lo lamento, no quería arruinar tu mañana, es solo que necesitaban esto- tomo la carpeta y yo sonrei -No hay nada que disculparte, no arruinaste mi mañana, la verdad me divertí un poco al ver como tus mejillas se ponían rojas- sus ojos me miraron con detenimiento- En todo caso quien debe disculparse soy yo, no debiste de ver eso pequeña- su gesto se contrajo y yo la mire confundido -Ya no soy tan pequeña Esteban, se lo que vi y motivo por el cual estabas así es normal lo entiendo, pero no debes disculparte como si fuera una cría que te ha descubierto haciendo cosas indebidas- se puso de pie y yo hice una mueca -Eres una niña Lina, no debes de andar viendo o haciendo este tipo de cosas no tienes edad- mencione frustrado por su indiferencia -Mírame Esteban- se coloco frente a mi dejando un pequeño espacio entre los dos, mi corazón latió con fuerza y las ganas de tocarla llegaron de nuevo- Ya no soy una cría, he crecido y aunque no te guste la idea soy una mujer, puedo hacer y ver lo que quiera, porque te recuerdo que eras un promiscuo desde antes de que conocieras a Lumilda y tenias menos edad que yo en este momento- su dedo se coloco en mi pecho y un escalofrió me recorrió haciendo que mis palabras no salieran- Gracias por los documentos, ahora puedes volver con ella, te espera y no creo que le guste que la hagas esperar- se alejo sin mas, sin darme la oportunidad de hablar y joder no quería que se fuera.
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