Después de unos minutos pude comenzar a tranquilizar mi llanto, Gregory me miraba compasivo y esperaba paciente a que yo pudiera hablar y decir algo al respecto de lo que él ya sabía y yo no tenía idea de cómo se había enterado. - ¿Cómo supiste? – fue lo primero que salió de mis labios cuando estuve más tranquila, aunque el dolor y la tristeza seguían siendo parte de mí. - Pues… - dijo y después suspiro – digamos que tuve que mentir para que pudiera entrar. – lo veo sin comprender a que se refiere – tuve que decir que era tu pareja, de lo contrario no podía entrar a verte por no ser familiar directo. - ¿¡Qué?! – pregunto impactada. - Si, lo siento, creo que no fue lo mejor, cuando el doctor que te atendió supo que yo era tu “pareja” – dice haciendo las comilla

