EXTRA - Stella y Matteo Stella Estoy a punto de salir de la habitación donde me ayudaron a arreglarme para mi boda. Frente al espejo, una mujer embarazada de casi siete meses de embarazo me devuelve la mirada. Mi vientre abultado anuncia que falta poco para que mi niña llegue al mundo, y mientras acaricio suavemente la curva de mi barriga, no puedo evitar sonreír. Nunca me he sentido tan plena, tan satisfecha, tan en paz con mi vida. A mis casi treinta años, he aprendido que la felicidad no siempre llega como la imaginamos. No aparece envuelta en perfección ni con promesas instantáneas. A mí me costó lágrimas, pérdidas, decisiones difíciles… pero también me regaló lecciones profundas. Y tal vez por eso, ahora atesoro cada instante con una gratitud que a veces me desborda. Cada mañana ju

