60. Propuesta Gigi El amanecer llega sin que nos demos cuenta. Los primeros rayos del sol se filtran a través de las cortinas translúcidas, tiñendo la habitación con una luz dorada, suave, casi irreal. Todo huele a calma. A piel. A lo que podría ser un nuevo comienzo. Justin duerme aún, con un brazo pesado rodeando mi cintura, como si temiera que desapareciera. Su respiración es lenta, profunda. Y por un instante, me convenzo de que ha encontrado un momento de verdadera paz. Tal vez el primero en mucho tiempo. Lo observo en silencio, y memorizo cada línea de su rostro como si fuese a desaparecer al parpadear. El amanecer le dibuja sombras tenues en la piel, y bajo esa luz dorada parece más joven, casi como aquel chico que conocí… y a quien amé sin condiciones. A pesar de todo lo que n

