7. Huellas Giselle Invito a mi nueva amiga a que me acompañe a casa para revisarla con calma. Caí sobre ella durante el accidente, y aunque en el momento parecía estar bien, la adrenalina a veces enmascara dolores ocultos. Me preocupa que tenga alguna lesión que aún no perciba. La noto vacilar, pero al final acepta. Su bicicleta ha quedado completamente inservible y, considerando que desde aquí hasta el pueblo hay un buen trecho, no puedo dejarla marchar sola. Pienso pedirle al chofer que la lleve de regreso cuando terminemos. Caminamos despacio, dejando que la brisa nos refresque mientras reímos por las casualidades de la vida y por las pequeñas cosas que descubrimos que tenemos en común. Su ligereza de espíritu me recuerda a la Gigi despreocupada de hace algunos años, esa versión mía

