8. Unidos para siempre Justin Paso la mañana sumergido entre papeles, decidido a resolver todos los pendientes para liberar por completo la tarde. No quiero distracciones, no hoy. Cuando por fin llego a la última página del último contrato, levanto la vista y encuentro a mi asistente de pie frente a mi escritorio, con las manos entrelazadas frente a su cintura. —Esto es todo. —Le entrego el grueso fajo de documentos firmados. —Sí, con estas últimas firmas hemos terminado, señor. —Su sonrisa tímida me recuerda de inmediato a otra. Por un fugaz instante, no es el rostro de mi secretaria el que veo, sino el de Giselle. La imagen me toma desprevenido. Parpadeo, pero la visión persiste como un eco en mi memoria. El sobresalto me recuerda lo que he estado postergando. —Señorita, pídale a

