45. Poner límites Yanet Mientras estoy en mi sala, recostada en el sofá de terciopelo, con una copa de vino tinto entre los dedos, el celular vibra sobre la mesita de centro. El nombre de mi abogada aparece en pantalla. Contesto sin prisa, saboreando el último sorbo antes de hablar. —Yanet, creo que esta vez sí te pasaste. ¿No pensaste en las consecuencias? Sonrío. Una sonrisa lenta, medida. La clase de sonrisa que solo se dibuja cuando sabes que el caos ya no tiene marcha atrás. ¿Consecuencias? Por supuesto que las conocía. Pero el miedo nunca ha sido un lujo que me permita. —Claro que lo pensé —respondo con voz tranquila. —Pero ya estoy demasiado lejos como para detenerme ahora. Esa mujer… me robó todo. Justin era mío. Siempre lo fue. Desde el primer instante. Él simplemente lo

