73. Capítulo cerrado Justin La celebración posterior fue espontánea y caótica, como todo lo bueno de la vida. Diseñadores, modelos, periodistas, amigos… todos querían acercarse a Ginger para felicitarla por el desfile, por el anuncio, por su nueva vida. Ella sonreía, abrazaba, agradecía, pero cada tanto, sus ojos buscaban los míos. No necesitábamos palabras: sabíamos que la verdadera celebración aún no comenzaba. Poco después, escapamos discretamente del bullicio. Stella y Matteo se habían ofrecido a cuidar a los niños esta noche, así que los dejamos con la enfermera de Matteo, por lo que regresamos solos a nuestra nueva casa. Cuando cruzamos el umbral, el silencio nos envuelve como una caricia. La ciudad sigue vibrando allá afuera, pero adentro, todo se detiene. Gigi deja los tacones

