68. ¿Me toca rogar? Giselle El ambiente en la mesa del desayuno es muy bueno. Los niños charlan y ríen, mientras papá y mamá nos cuentan que pronto regresarán a Italia. Veo a Viry que luce seria. Pensé que ya había superado esa etapa, pero vuelve a estar un poco apartada de la plática, como si algo la preocupara. Entonces, la puerta del comedor se abre y Ethan aparece. Al verlo, mamá frunce el ceño de inmediato. —¿Qué te pasó en la cara? —pregunta, alarmada. El contraste del rojo inflamado y el hematoma azulado en su mejilla no puede pasar desapercibido. Ethan se limita a encogerse de hombros mientras se sienta. —Nada grave. Solo… una diferencia de opiniones con alguien —responde con indiferencia forzada. Viry baja la mirada al plato, y aunque intenta disimular, sus dedos se aprie

