Con los ojos verduscos de Zaiden clavados en mí, tomo una gran bocanada de aire. ―Me comentaste una vez que tenías una hermanastra ―menciona él. ―Sí…es ella ―confirmo―. Shivani, él es Zaiden, mi esposo ―presento. Ella sonríe. ―Sé quién es, los vi en las noticias ―Ella hace ademán de acercarse a él. ―No, no deberías ―Me interpongo desconcertándola. ―Solo quería estrechar su mano. ―No me gusta y no quiero que otras mujeres o personas me toquen; solo mi esposa puede hacerlo ―suelta Zaiden con seriedad y la voz rasposa que eriza la piel de mi espalda. Shivani abre los ojos sorprendida, quizás un poco ofendida por el rechazo despiadado de Zaiden. ―Tendré la oportunidad debida para conocer a los Vendetta ―indica él. ―¿Vendetta? ―Cuestiona Shivani. El frío corre por mi nuca ant

