Salgo del auto apresurando mis pasos y con la seguridad siguiéndome. Detengo mi andar al entrar al edificio Emerson. ―Quiero pedirles algo ―digo girándome sobre mis tacones para ver a los dos trajeados enormes de rostro serios y temerarios―. ¿Podrían no comentarle a mi esposo dónde estoy? Me encargaré de decirle en cuanto regrese a casa ―pido. De solo imaginarme a Zaiden enterándose de esta reunión, puedo creer que querrá destruir al mundo del enojo. ―Sí, señora ―aceptan al unísono. ―Gracias ―suspiro. Vuelvo a mi camino principal y llego a la recepción tomando la atención de la hermosa chica detrás del mostrador elegante. ―Hola, quisiera ver al señor Tristan Emerson. Puede indicarle que Marlena Goldenblatt está aquí, por favor ―menciono con mis latidos alterados. No sé cómo l

