Veo dormir plácidamente a Marlena luego de comerse con mucha emoción sus profiteroles, cada bocado era un gemido de su parte que me aceleró las pulsaciones. Retengo mis instintos carnales para poder dejarle descansar. Me levanto de la cama con cuidado al despertar y apago la alarma antes de que suene y despierte a mi belladona. Camino al baño viéndola dormir de forma tan hermosa. Dejo salir un suspiro porque no imagino qué no haría por ella. Entro a la ducha cerrando los ojos y lo recuerdos de anoche llegan a mi mente; uno tras otro recordando cada embestida que recibió con potencia y el cómo sus gemidos impactaron en mis oídos volviéndome loco. Su calor, el olor de toda ella y el sentirla completa para mí. Muevo mi cuello al sentir un poco la tensión posarse en ese lugar y respiro de

