Paso saliva mientras limpio la herida de forma minuciosa, mis latidos son traicioneros e intento hacerlo lo más rápido posible porque el aroma y la temperatura de Alaric, me está desconcentrando más de lo que debería de hacerlo, ya que, su mirada está clavada en mi rostro y su sonrisa de idiota no desaparece de sus comisuras. Boto el aire en un suspiro cambiando el algodón para colocarle el medicamento y que no se le infecte la herida. Procedo a suturar con los adhesivos tópicos. Él acerca su mano a mi rostro apartando mi cabello y mis ojos conectan con los de él. No sé qué me ocurre, pero me aparto de un salto. Aclaro mi garganta recogiendo las cosas. ―Creo que ya no debemos de coincidir y no volver a nuestros encuentros ―digo. Él baja del escritorio caminando hacia mí. ―¿A qué

