CAPITULO 7

1721 Words

—No puedo creer lo que dices Agustín ¿Qué mal chiste es este? Me niego a aceptarlo, no podría siquiera ver a Adriana a la cara ¡por Dios! ¿Qué has hecho? —Delia se puso de pie, caminó de un lado a otro, sin poder creer en las palabras de su marido. —Todo es verdad Delia, Roberto, entonces no tenía idea de que moriría pronto, y luego… —No tienes justificación Agustín, he vivido plácidamente como la señora de la finca, cuando Adriana quien es la verdadera dueña, vive en una cabaña en los linderos —Delia estaba roja de furia y de vergüenza, amaba a Adriana, siempre la amo, desde niña fue dulce y sacrificada, pero hasta este punto le dolía saber que incluso su amor por Gabriel, le hiciera renunciar a su herencia. Esperaba de todo corazón que su hijo no la lastimara, no podría con eso. —Ella

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