Patricio. Salimos del hospital calmados, la voy envolviendo dándole besos en la cabeza porque aunque no tranquilo porque se metieron con mi mujer y mis hijos, y eso quiere decir que nos tienen vigilados, pero a la vez feliz, feliz de las nenas ya están bien, estuve torturando a Ignacio a cada cinco minutos que me diga como estaban las nenas, que me mande fotos o videos asi puedo estar seguro de que están bien, y porque a Marce y mi hijo no les pasó nada, solo nos llevamos un tremendo sustazo y un golpe en la cara de mi mujer, que ese golpe me la voy a cobrar, eso si que dije, aca van a terminar rodando varias cabezas, a mi mujer nadie la toca ni menos golpea. —Que desesperada estoy para verlas. —Yo igual, después de que se me fue el miedo necesitaba tenerlas a las tres conmigo. —abro la

