Vladimir sonrió al ver la cara de ella. Y por un instante miró sus labios… carnosos, jugosos. Él quitó la mirada de allí, no estaba tan necesitado como para tener una opción desesperada como lo era ella. —Debo volver a mi vida, no puedes tenerme más tiempo aquí, ¿para qué? ¿qué ganas haciéndolo?. ¿Acaso ese hombre te va a devolver lo que te quitó teniéndome aquí? ya te diste cuenta que no sirve de nada, que tu estrategia no funcionó. Que no causo nada en ese hombre —ella dice exasperada. —Eso es algo que no creo, puedo notar en la forma en la que él te mira, él te desea. Y eso hay que sacarle provecho, sin embargo, ese hijo de puta es un completo idiota que prefiere perder la oportubnidad de estar con alguien así, todo se solucionaría tan fácil. —Entonces tendré que seguir aquí, secu

