Le tenemos una sorpresa, señor

1289 Words

Cuando la llamé, lo hice a escondidas de Miguel, porque, de enterarse, me habría matado. Me torturó escuchar su voz, hablándome sin dejar de tutearme, pese al terrible dolor que le he causado, porque significa que guarda una esperanza, un atisbo de que sí podía existir un “nosotros”. Eso me duele más porque ya he decidido, fiel al juramento que le hice, que las palabras escogidas están encaminadas a descartar esa idea. No puede existir un “nosotros”. En mi última conversación con Miguel, en el bar de un hotel de Dubái, le dije que no seguiría construyendo un muro humano. —Si me la voy a sacar de la cabeza, y más importante aún, del corazón, lo haré sin herirla más de lo que ya voy a hacer —dije. —¿Significa que hablarás con ella? No le contesté, que fue lo mismo que decirle que sí.

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD