Dos meses más tarde... SANTIAGO La cama se siente tan fría sin Sahara. ¿Es así como se siente ser la mujer de un empresario ocupado? Sus largas ausencias me ahogan, me desesperan. La cena está fría y la temperatura baja conforme anochece. La llamo al celular y no responde, supongo que está ocupada, como siempre. Me levanto inquieto, miro el reloj y ya son más de las once de la noche. Escucho la puerta principal abrirse. Me pongo las pantuflas y salgo corriendo para recibirla. Ella no me sonríe como al principio. La primera semana juntos fue gloriosa, llegaba del trabajo y me acariciaba el cabello mientras me sonreía. —Ama, ¿qué está pasando? Hace días que te noto distante y seria. Ya no quieres castigarme y tampoco quieres tener ningún tipo de contacto conmigo. Dime, ¿hay alguien m

