Luego de entrar en la oficina la mujer está cerró la puerta. -Ven sientate- dijo, obedecí y me senté frente a él, le deje la carpeta en frente. -¿es esa, cierto?- pregunté, él la abrió y asintió- bien entonces ya debería irme.- me levante y Simon me miró- que tenga un buen día señor Cooper. -Dove- dijo cuando estaba caminando hasta la puerta. Se escucharon gritos y golpes, varios tiros. Recordé las noticias y maldecí tener tanta mala suerte para estar justo hoy, aquí, cuando lo van a robar. Abrí la puerta y ya había tres tipos armados con capuchas y barbijos negros. Uno de ellos nos apunto a Simon y a mí. -¿Qué deberíamos hacer con ellos?- pregunto uno. Sujetaron a Simon y lo apuntaron con un arma, la secretaria estaba igual que Simon. -Oigan- los tres me miraron.- bajen las armas-

