"¿Qué carajo se supone que significa eso?" preguntó ella. Él no dijo nada, pero tomó la mano y la rodeó, agarrándole el trasero. La giró para que quedara de espaldas a él. "Papá...", su voz se apagó. Él le levantó la falda por encima de las caderas y le tocó las bragas. —Necesitas mano firme, eso es lo que necesitas. —Se inclinó hacia ella, su aliento en su cuello. Mara no sabía qué pensar. Su padre nunca la había castigado por nada. Y mucho menos le había puesto la mano encima. Sin embargo, tenía que admitir que le gustaba la sensación entre sus piernas. Era un hombre guapo de rasgos distinguidos. Sintió un ligero cosquilleo cuando él metió la mano dentro de sus bragas. "¿Te gusta eso, verdad?", le mordió el cuello con los dientes, mientras deslizaba la mano hacia la parte delantera d

