No pude soportarlo más y la atraje hacia mi pecho, la rodeé con mis brazos y tomé sus pechos en las manos de papá, apretando, pellizcando y tirando de los pechos hinchados y llenos de mis niñas, besando sus mejillas calientes y húmedas, mi niña frotándose contra su papá. Ambas respirando con dificultad, gimiendo, nuestras respiraciones susurrando calientes y húmedos, hice lo impensable. Mis manos se arrastraron sobre su pequeño vientre retorcido, su mejilla girando hacia la mía, su aliento caliente en el cuello de papá, sobre sus caderas, sobre la parte superior de sus muslos, su boca abierta mirando la garganta de papá. Comencé a ceñir su vestido, tirando de la fina tela por sus piernas, sobre sus muslos, hasta sus caderas. El calor húmedo era palpable entre nosotros. Metí la mano entre s

