Conociendo a mi nuevo Papi Tenía su pene bien adentro de mi garganta. La punta estaba poniendo a prueba mi resistencia al ahogamiento. Hacía tiempo que no tenía algo de ese tamaño. ¡Pero me encanta! Me encantan los retos. Contuve el impulso de ahogarme. Le acaricié los testículos. Levanté la vista para ver su reacción. Estaba perdiendo el control. Este italiano, con su inglés chapurreado, me dijo que jamás lo haría correrse, que tendría que masturbarse para pintar mis grandes pechos. Dijo que tenía un autocontrol increíble. ¡Claro que sí! Mi italiano era mucho mejor que su inglés. Presioné hacia abajo hasta que mis labios tocaron el fondo del pene. Mantuve la posición. El suyo estaba atrapado en mi boca y garganta. Seguí acariciándole los testículos. Estaba a punto de explotar; ya habí

