Presionando con fuerza sus muslos para indicarle que se detuviera, se echó hacia atrás. Su pene estaba empapado, con hilos de saliva que conectaban la punta con mi boca. 'Mamá, necesito correr, termina conmigo, mamá, por favor, termina conmigo.' 'Súbete a la cama, Ken, date prisa.' Tumbado boca arriba, con el pene erecto, mojado y goteando saliva hasta la pelvis, esperó a que yo terminara con él. Me coloqué encima de él, en la posición de vaquera invertida. Bajando, guié su gran cabeza dentro de mí. ¡Qué sensación! Hacía un año que no tenía relaciones sexuales, y nunca había sido con él. Más abajo, sobre él, la cabeza perforando mis labios. Más abajo, tomando más, sintiendo el grosor de su m*****o. Hasta el fondo. Al mirar hacia atrás para ver su reacción, tenía los ojos cerrados y u

