Luego bajé mi boca hacia su polla. Aún podía saborear los restos de mi coño. Envolví mis labios alrededor de la punta mientras acariciaba el eje. Alternaba entre eso y chupar los lados, lamer el costado y lamer la punta. Luego volvía a meter la punta en mi boca y la acariciaba. Él me extendió la mano para jalarme hacia él. Yo me aparté. "Toda tuya, nena", dije. "Mi boca, mi cara, mi pelo, mis tetas, tú eliges. Lléname la boca o cúbreme con tu semen. Lo que quieras." Seguí chupándole y bombeándole la polla. Mientras lo hacía, lo persuadía. "¿Qué quieres, nena? ¿Quieres verme cubierta de semen? Me encanta cómo se siente tu semen en mi piel. ¿Quieres llenarme la boca? Me encanta su sabor. ¿Qué quieres, nena? Todo tuyo." Sentí que se ponía rígido. "¿Qué quieres, cariño?", pregunté. "Chúpa

