Se sentó desnuda frente a mí durante varios minutos, mirándonos en silencio. Finalmente, sonrió y sentí que su pie se estiraba y me tocaba la espinilla. Di un salto. "Sabes, papá, esto se siente muy bien. No tienes que dejarte el bañador puesto si no quieres. No tiene por qué ser raro". "No sé si sea una buena idea." —Vamos, ya pasamos un poco de eso, ¿no crees? Me dejaste quitarme el traje y estoy aquí sentado desnudo. Dijiste que estoy a salvo contigo... ¿cuál es el problema? Me agaché y me bajé el bañador mientras mi hija me sonreía. Se giró y metió la nuca en el agua, mojándose el pelo y apartándoselo de la cara con las manos. "Está bien, nadie se entera de esto", dije con mi mejor voz de "papá", "No quiero tener que explicarlo". Cassie se rió. "No te preocupes, papá, no te delat

