—Bueno, aquí tienes—, dijo, entregándome un objeto plano y rectangular envuelto en papel rojo con un lazo n***o. —Recuerda, no puedes decírselo a mamá —Lo prometo—, dije, sonriendo radiante mientras mis dedos rasgaban el papel con avidez. —¿Ah, es una tableta?—, pregunté al abrirla. —Más o menos— dijo mi padre mientras se acercaba para encenderla. Era un regalo extraño porque mi padre no era muy experto en tecnología (aunque no tan inútil como otros padres), además, la tableta ya estaba abierta y sin caja. —¿Conoces a mi otro amigo, Adam? ¿El psicólogo tan guay? —Sí, claro— dije. La pantalla parpadeó y solo había una app llamada —Misfit Training—. Papá la pulsó, y la pantalla se puso roja mientras cargaba, y luego docenas de videos llenaron la app. Cada video tenía un título extraño, y

