Él sabe lo que hace. Fue entonces cuando sus manos se deslizaron por mi cuerpo. Llevaba una sencilla camiseta rosa sin mangas con pantalones cortos rosas a juego, un poco holgados incluso en mis muslos gruesos. Cuando las manos de papá se metieron entre mis muslos, sentí que mi vientre daba una voltereta como si estuviera en una montaña rusa. Vacilante, abrí las piernas, dejando las rodillas colgando a los lados. Mordiéndome el labio inferior, sentí sus manos rozar la parte interna de mis muslos. Empezaban a sudar y a estar húmedos bajo la manta, pero no podíamos hacer nada mientras mi madre estuviera a solo unos metros. Mis ojos se apartaron del televisor mientras las manos de papá recorrían mis muslos. Para cuando su mano se posó en mi entrepierna, y aunque no sabía por qué, mi mente l

