Siento la textura del vestido piel de durazno y n***o que me he colocado, se amolda perfecto a mis curvas dejándome un escote de espalda profundo adornado de cadenas plateadas y un escote discreto en mi pecho. Acomodó mi cabello con un prendedor de diamantes para llevarlo todo a un lado en una caída. Retocó mi labial rojo y colocó más sombra oscura en mis ojos. ─Gracias, Vianco─ murmuro con una sonrisa. ─¡Nos vamos! Vianco, mi asistente te pagará, gracias nuevamente─ anuncia Valentina. Me inclino tomando el bolso de mano n***o y me sujeto del brazo de ella que me ofrece animadamente. Salimos de su casa, encontrándonos con una limosina blanca. ─¿Qué esperabas, llegar en tu Ferrari? ─Inquiere. ─Pues es muy elegante ese deportivo─ recalco, para escuchar una carcajada de su parte. No

