Capítulo 4

495 Words

4Ahora, en la Place des trois Ormeaux miró c*n detenimiento aquellas botellas de vino que se refrescaban bajo el chorro de agua y volvió a pensar en la felicidad. Suspiró cansado, en su rostro las ojeras se hicieron más oscuras. No recordaba si fue en Onetti o en Svevo o en alguno de esos autores que se inventaba Rafael para la editorial, donde leyó que pensar en la felicidad era propio de gente triste o muy joven, sobre todo de estos últimos, que eran una encarnación de la estupidez a punto de ser curada por el paso feroz de los años. ¿Para qué comprender ? ¿Para qué someter la oscuridad a la falsa luz de ciertas palabras ? Pablo pensó en una frase de Vila Matas : “… entender puede ser una condena. Y no entender, la puerta que se abre”. Caminó sin rumbo un par de horas. Prescindió del

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