Mark apareció detrás de mí. Ni siquiera lo había oído zambullirse en la piscina. "Estoy de acuerdo con Deke; a todos les encantan, Elsa. ¿Cómo los pagaste?" Me volví hacia él y le dije: "Claro. Con mi tarjeta de crédito". "¿Me dejarás reembolsarte el dinero, verdad?" La declaración de Mark fue más una orden que una pregunta. En lugar de discutir con él, simplemente asentí. Él conocía la postura de Cindy y la mía sobre aprovecharnos de él. Queríamos contribuir, no ser mujeres "mantenidas". Sin embargo, me resultaba más fácil estar de acuerdo y no discutir que discutir con él. El paquete completo, más los gastos de envío, había costado poco menos de mil quinientos dólares. Sabía que nos llevaríamos los juguetes a casa, así que seguiría beneficiándome de sus capacidades. Oí un fuerte gemid

