AMANDA No podría describir con palabras las sensaciones que experimente al sentir el contacto directo de nuestros cuerpos, era una conexión y una sincronización que me dejo mareada y con un sentimiento inexplicable, simplemente fue sublime, abrí los ojos en la oscuridad de aquella habitación y los brazos de Joshua se cernían en mi cuerpo como si pertenecieran a ese lugar, suspiro pesado por la sensación abrazadora en mi pecho, se encuentra plácidamente dormido y trato de soltar su fiero agarre sin despertarlo pero fracaso en el intento cuando esos ojos negros me enfocan -¿qué haces?- su cuestionamiento con esa voz ronca me hacen sentir cosquillas en mi piel -tengo que irme- digo tratando de salir de la cama -tu no iras a ningún lado- fue su respuesta

