Vanessa

2568 Words
Ha salido el sol, después de que durmieron unas cuantas horas, han decidido ponerse manos a la obra, han arreglado cuarto por cuarto, botado lo que esta de más en casa y las cosas viejas que no son de suma importancia y solamente ocupan espacio. — Preparo unos hotcakes para nosotros, estamos totalmente sucios debido a tanto polvo que hay en esta casa, hemos perdido la noción del tiempo lo único que sabemos es que queremos terminar lo más rápido posible para así saber que cosas debemos de comprar para mejorar la casa – agradezco a las señoras de la cocina que me hallan enseñado a cocinar los días que no había nadie en casa, de no ser por ellas estaríamos muriéndonos de hambre - Noto que él está más cansado que yo, lo deduzco que es por la edad así que terminaré de hacer el resto yo. Le pido a él que descansé un poco pero insiste, así que dejo que me ayude, comienzo a sacar las cosas pesadas para que él, no haga tanta fuerza debido a que hace pocos meses fue operado de hernia. — Sigo limpiando con ayuda de mi hijo, buscando aquellas viejas fotos de mis padres, las cuales guarde muy bien, tan bien que no recuerdo donde. Me alegra que él haya aceptado venirse a vivir aquí conmigo, tengo una gran ayuda de parte de él. — ¿Papá que buscas? Preguntó de manera curiosa — Busco las fotos de tus abuelos unas que guarde pero no recuerdo donde — Son estas – Digo con tranquilidad y una sonrisa esperando una respuesta positiva de parte de él. Cogí la caja donde estaban las fotos y la limpie lo mejor posible, pase a su mano foto por foto y vi como se iba haciendo una sonrisa en su rostro, poco a poco. — Sí, si hijo son estas, me alegra que las hayas encontrado. Después de que arreglará y mirará que cosas sirven y que no, sacamos las cajas para que el camión de la basura se la lleve, luego de eso nos dirigimos a la ferretería a comprar un poco de materiales – los más esenciales – para componer las partes del techo de la casa, para que no note la gente del barrio que los que llegaron a vivir ahí son millonarios. Ya dimos mucho en que pensar debido al carro en el que llegamos. …… — ¿Qué sucedió, donde estoy? — Cálmate hija ayer te ayude a entrar a la casa después que vine del hospital, estabas toda empapada acurrucada a un lado de la puerta y dormida. — Lo siento mamá por haber tratado de irme de casa, no se en que estaba pensando, me porté de la peor manera y no debí de decirle nada de eso a papá ¡Lo siento! Mañana iré de visita al médico a ver como sigue él y si lo darán de alta, subo a mi habitación a darme un baño, mientras pienso en todo lo que hice hoy, fui una estúpida por haber hecho eso y tratado así a mis padres. Luego de unos 30 minutos en la ducha, salgo envuelta en la toalla, prendo el abanico, tomó un libro del escritor Rubén Darío que lleva por nombre Azul, lo comienzo a leer, siento cómo mis ojos se vuelven pesado, inundándome el sueño, quedando dormida. — Llego a la cocina, buscó algo para hacer de cena en el refrigerador al cerrarlo, veo una nota colgando de la puerta con un imán. Comienzo a leerla y no puedo creer, todo lo que hay escrito en ella, no puedo creer que ella escribiera todo eso de mí. Al seguir leyendo, me siento la peor madre del mundo, quiero que todo cambié quiero ser la mejor madre para mi hija pero no creó poder serlo, siento que algo se ha quebrado, roto, siento un caos dentro de mí. — No se cuanto tiempo he dormido, recuerdo la nota que dejé escrita en el refrigerador, bajo deprisa las escaleras en busca de ella, encuentro a mí madre hecha un mar de lágrimas – mamá puedo explicar lo que hay en esa carta, por favor escúchame – — Que más quieres que te escuche, que te diga que nunca te he servido en nada, que soy una pésima madre, que por culpa mía tenemos una vida miserable – tiro todos los objetos que hay en la cocina. — Salte de mi vista, si en realidad dices que soy todo eso, pues eso es lo que verás a partir de ahora Salí corriendo de la cocina hacia la habitación, ella nunca se había comportado de esa manera, daba miedo, el verle tirar todo al suelo, aterraba aún más. — No podía creer lo que había hecho, por unos momentos perdí los estribos – ya estaba arta de la misma cantaleta de ella hacia mí, la mala en todo esto era yo y Andrea quedaba como la buena de la película. Recogí los restos de vidrios en el suelo, mis manos estaban sangrando pero ya ni eso me importaba, sentía un gran vacío en mí. …… — Comencé a arreglar el techo con ayuda de mi padre, estábamos tan alegres por estar en ese lugar que cuenta la infancia que él tuvo, habían imágenes que relataba un poco de lo vivido en su época de niñez y juventud. — Erwin, espérame un momento tengo una llamada al teléfono y debo atender, debe de ser tu madre quién ha de preguntar por ti. — Está bien, si es ella la saludas de mi parte, dile que se cuide. Quitó mi camiseta debido a tanto calor que hay está se ha pegado a mi cuerpo por el exceso de sudor que corre por él, dejando mitad de mi cuerpo al descubierto, puedo ver cómo unas jóvenes que iban de paso, se escapan de caer por quedar viendo – culpa mía no es de tener un cuerpo ligeramente marcado por ir al gym – pienso, bajo de él techo por busca de un poco de agua, estaba exhausto y el clima no estaba a mi favor. — No se si lo que siento es odio o tristeza hacia ella, pero hubiera querido que jamás escribiese eso hacia mí, su padre en el hospital y ella se comporta de esa manera – observó la nota que ella escribió en mano, no dejó de pensar en lo cruel que Andrea puede ser, para con ella, a veces quisiera decirle miles de cosas hablar con ella pero no puedo, nunca deja que lo haga. — Llegó hasta dónde mi padre está hablando por teléfono, al parecer es con mi antiguo director, debido al cambio de casa él está pidiendo todos mis papeles para ponerme en otra universidad a estudiar, pero con la oportunidad de estudiar lo que yo quiera y dónde quiera. Creó que estudiaré diseño gráfico, es una carrera con menos demanda debido al poco dinero que se obtiene trabajando en este sector. — ¿Llegará el día en el que pueda ella ver su realidad? Ella no era así, no tenía porqué hablarle así, la quería tanto, pero después de lo que me dijo no se que pensar, esa no era mi madre. — Aprovecharé, cada segundo me mi vida que pueda hacer lo que quiera, siempre y cuando sea para mi bienestar y mi plan a futuro, no tengo pensado tener una novia y perder mi tiempo en eso, pero si quiero tener una amiga de aquí con la cuál pasar el tiempo y hablar de cualquier estupidez. — Hijo, tú madre está al teléfono quiere hablar contigo – escucho decir a mi padre desde el otro lado de la casa, camino hasta dónde él está para hablar con ella. — ¿Qué tal hijo, cómo te va, estás bien? – Preguntó de manera curiosa, queriendo saber más de estos dos días que el vive lejos de sus mandos. — Sí, si madre estoy bien, estamos ordenando toda la casa, deberías venir un día aquí, talvez te vuelve a gustar éste lugar, talvez vuelves a disfrutarlo cómo cuando vivían aquí. Al escuchar decir eso, no se que mierda se me ha pasado por la cabeza, ella me estaría odiando al decirle eso, ella se siente avergonzada de haber salido de un lugar dónde solamente vive gente pobre. — Hijo, ya hablamos de eso y no. No iré a visitarlos, prefiero que vengas aquí, a ir a ese lugar, vete quitando las ideas de verme ahí, si ahora soy millonaria es porque me pasé mucho tiempo sacrificando todo lo valioso para mí, para ser quién soy ahora. – Digo de manera fría, colgó el celular, se sentó en su asiento, frente al ventanal a ver él atardecer, no quería volver a ese lugar del cuál le costó tanto salir. — Después de escuchar, la conversación de ellos, me da repudio el escuchar la actitud de ella, entiendo que sí no hubiera luchado, aún seguiría estancada aquí igual que todos los viejos vecinos, aunque hay muchas caras nuevas por aquí. — Papá, quiero ir en estos días a ver en qué universidad estudiaré, me he decidido a estudiar diseño gráfico , aunque quiero trabajar y aprender un poco de administración de empresas, para cuando tomé él cargó en la empresa de mamá. — Está bien hijo, pero eso sí, sí te sientes demasiado presionado por el trabajo y el estudio puedes dejar de hacer uno de los dos. — ¡Padre! Ya hablamos de eso, daré todo de mí por no darme por vencido, así a cómo ustedes lo hicieron. — Esta bien hijo, solamente te decía. — Llegó al hospital, me encuentro con el doctor y la noticia de que lo darán de alta. Qué guarde reposo absoluto y dentro de un mes estará de nuevo aquí para que le quiten el yeso. Me alegra el saber que ya no tendré que estar viajando de casa hacía el hospital, gastaba mucho dinero en el pasaje del tren y buses. — ¿Cómo te sientes? Preguntó al saber que le darán de alta. — Mucho mejor – respondió con una sonrisa un poco fingida. — Se qué no te alegra el hecho de salir de aquí y no poder ir a trabajar por tener el pie y unas costillas fracturada, pero yo haré todo lo posible para que salgamos adelante y no nos saquen por no pagar el alquiler de la casa. — Gracias mi gaby, pero no me gustaría verte trabajando hasta tarde y más hacer dos turnos, sí yo estoy ahí. Pero antes dime que te sucede porque esos ojos tan triste. — No es nada – respondió de manera seca sabía que mentía ante la respuesta, mientras le pasaba de todo con Andrea. — Salgo de casa para ir a la tienda a comprar comida, he decidido ir a pie, quiero conocer un poco de el barrio y que mejor hacerlo de ésta manera, sigo caminando, me llama la atención ver a una joven que está sacando la basura, ella voltea a verme y la saludó, pero queda asustada, no sé por qué. Sigo caminando y aún no puedo olvidar la cara de esa joven. — Una vez qué el salió a comprar decido llamarla a ella, se que odiara escucharme pero después de todo aún tenemos un vínculo que nos une. — ¿Qué quieres y para qué llamas? A caso ya arruinaste lo único bueno que podías hacer que es complacer a tu hijo. — No, no he arruinado nada sólo quería llamarte a cerca de la plática de ayer entre ustedes – dice desde el otro lado del teléfono, queriendo hacerla entrar en razón. — No quiero hablar nada a cerca de eso, ayer le dejé muy en claro a él lo que pienso, sí solamente para eso llamabas será mejor que cuelgues. ¿Cruel? Esa palabra le queda pequeña a ella, sabiendo lo malvada que puede llegar a ser, se que se preguntarán ¿cómo me enamoré de ella?, pero cuando lo hice era todo lo contrario a lo que es ahora. — Después de haber salido a botar la basura, aún no dejó de pensar en aquél chico que me saludo, aunque aún no puedo creer que me haya saludado a mí ¿a caso estaba ciego o qué? – pregunto a mi subconsciente, se que pensarán que estoy loca por hacer eso, pero después de no tener amigos, no queda de otra que hablar conmigo misma. — Al llegar a la tienda veo a una joven, con su escote un poco más corto de lo normal y una camisa que muestra su abdomen, me es un poco extraño pero no le pongo tanta importancia, sigo haciendo las compras cuando siento que alguien toca mi hombro, volteo a ver sobre mi hombro y erá ella — Toma, se te ha caído eso – digo, mientras él me ve extrañada, no muerdo le digo mientras sonrió. — Abro él papel que ella me ha dado y puedo ver que es la lista que llevaba para comprar – Gracias – le digo a ella un poco sonrojado, cómo no me pude percatar en que no llevaba la lista, sí lo sé, se que dirán está muy grande para llevar una lista de lo que comprará a una tienda pero como dice mi padre. “Es mejor prevenir que lamentar ” — De nada, por cierto me llamo Vanessa – le digo a lo lejos a aquél joven de unos ojos color azul. — Después de haber tomado todo lo de la lista me dirijo hacia el cajero. Pongo todas las cosas y la gente me queda viendo de manera extrañada. — Vaya, tenemos a un joven ricachón en el barrio, digo de manera bromista y el voltea a verme rápidamente. — No, no es lo que piensas solamente que me cambie de lugar con mi padre y ahora vivimos a unas cuantas cuadras aquí y lo que tenía ahorrado lo saque para comprar comida. — Vaya… no tenias que explicarme eso, solamente estaba bromeando. Por cierto como te llamas. — Me llamo Erwin ¡disculpa! el no haberme presentado antes. — Está bien Erwin dime por dónde vives. Preguntó de manera curiosa mientras ondulaba el cabello con sus dedos. — A cómo te dije anteriormente soy nuevo vivo como a unas 7 calles de aquí. Un poco largo pensándolo ahora. ¿Y tú? — A unas 5 cuadras de aquí. — Si quieres te acompaño, claro si no te incomoda – le digo a aquella chica que me tenía nervioso después de lo que había dicho. — Me dijiste que eras nuevo viviendo en el barrio verdad – preguntó de nuevo, cómo si se le hubiese olvidado — Sí, si soy nuevo, aún no conozco a nadie de aquí – digo volteado a ver a ambos lados para ver las casas — Sí quieres puedo ser tu amiga, éste es mi número de w******p. — Muchas gracias te guardaré como Vane, si no te molesta y por cierto antes que te vayas quiero saber si sabes de alguna universidad que tenga la carrera de diseño gráfico. — ¿En serio, estudiaras eso? – Preguntó con sus ojos muy abiertos. — Sí, claro que si ¿a caso hay algo malo por estudiar eso? – Preguntó un poco serio. — No, no hay nada de malo, solamente que yo también estudiaré eso y la universidad no queda tan lejos, no más como a unos 40 minutos. Mis antiguos compañeros estudiarán ahí, te los presentaré a todos, espero te agraden. Es más te uniré al grupo de w******p dónde están todos ellos si quieres. — Si, me parecería un poco bien, así socializaría más con las personas que viven aquí. — Bueno tengo que dejarte, en ésta calle vivo, te enviaré un mensaje para ponernos de acuerdo para ir mañana a la universidad a matricularte.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD