Luego llamé a mi mánager; ella es la primera persona que debe saber de mi condición. Mientras llega, me pongo a revisar mis estados de cuenta. Por ahora tengo dinero suficiente, pero no puedo descuidarme, porque un bebé tiene muchos gastos y sé que cuando lo tenga no podré trabajar por un par de meses. Así que, si hago todos mis gastos de forma metódica, podré salir adelante sin quedarme en la calle. Tocan el timbre y voy a abrirle la puerta a Lía.
—Hola, Zara, me extrañó mucho tu llamada. ¿Ya te aburriste de tus vacaciones? ¿Quieres otro contrato?
—Pasa, Lía, toma asiento, por favor. ¡Estoy embarazada!
—¿Por eso estabas vomitando ayer?
—Sí, me enteré anoche cuando fui al hospital. Tengo dos meses. Necesito saber si existe la posibilidad de seguir trabajando. Tengo unos ahorros, pero quiero estar más preparada para recibir a mi bebé.
—Bueno, no me lo esperaba, pero ahora que… aún no se te nota. Creo que deberías aprovechar estos dos meses para hacer algunas campañas de las marcas que quieren trabajar contigo, mientras comienzo a buscar marcas que quieran promocionar productos para embarazadas. Pero puedes estar tranquila, este mundo es amplio y siempre hay empresas que me piden embarazadas, y eso no abunda en el mundo del modelaje porque las chicas prefieren interrumpir sus embarazos para no dañar sus cuerpos y sus carreras.
Sin embargo, sé que tú no le harías a tu bebé lo que te hicieron a ti, así que te apoyaré. Mañana comenzarás a hacer las campañas que ya teníamos pautadas para cuando terminaran tus vacaciones. Si tenemos algo de suerte, no se te notará el embarazo pronto.
—Muchas gracias, Lía. Tengo dinero suficiente, pero quiero asegurarme de tener todo para su llegada.
—Bueno, Zara, debo irme para hacer las llamadas necesarias. Te veo a las cinco en el set.
Cuando ella salió de mi departamento, sentí que podía respirar de nuevo, así que me senté en el sofá y toqué mi vientre. Estaremos bien, bebé. Ya no estaré sola porque te tendré a ti; seremos los dos contra el mundo. Hago mi presupuesto de gastos para los siguientes meses; no quiero que nada me falle. Luego tomo las medicinas y me voy a trabajar. Trabajé hasta las dos de la mañana; al terminar fui directo a casa. Así es este mundo: tienes horario de entrada, pero no de salida.
Así pasó el tiempo; ya estoy cumpliendo seis meses de embarazo. Debo decir que mi barriga es bastante pequeña. La doctora dice que todo va bien con mi embarazo y eso me pone feliz. Hoy voy a ver el sexo de mi bebé, estoy tan emocionada. No he comprado nada esperando este momento. He trabajado como loca sin parar y, gracias a Dios, me han llovido los contratos.
Así que estoy más que preparada para la llegada de mi bebé. He pensado comprar una pequeña casa para no seguir pagando arriendo; creo que eso me ayudará más con mi economía, pero lo haré cuando tenga al bebé en mis brazos. Llego al hospital, hablo con la doctora y luego subo a la camilla para la ecografía.
—A ver si se deja ver este pequeñín. Aquí tenemos a una hermosa nena, ¡tendrás una niña!
—¡Ah, qué alegría, doctora! —lloro de felicidad—. Este es el mejor regalo que Dios me pudo dar. Ahora estaremos juntas para siempre, mi muñeca. Doctora, gracias por todo.
Salgo de la consulta y voy al centro comercial. Entro a la tienda de bebés y compro las cosas básicas para preparar las maletas del hospital. La doctora me dijo que eso ya debo tenerlo listo porque algunos bebés se adelantan. Compré cosas muy hermosas para mi pequeña princesa.
El tiempo sigue pasando y mi bebé está cada día más cerca de llegar. Ya tengo casi ocho meses. Estoy saliendo de consulta porque ahora me toca semanal hasta que tenga a mi bebé. Ya tomé vacaciones. He ido a ver varias casas, pero ninguna me ha gustado, sin contar que desde hace días tengo como un mal presentimiento. No soy persona de creer en esas cosas, pero siento que algo va mal. Tengo miedo, así que he procurado no salir mucho de casa.
Si me preguntan por el padre de mi bebé, no lo sé. Nunca hice el intento de buscarlo porque eso me parece una pérdida de tiempo. Trabajando como modelo, no puedo darme ese lujo, así que seremos ella y yo contra el mundo.
Llego a mi departamento y descanso mis pies; ya se comienzan a inflamar, así que no puedo estar de pie por mucho tiempo. Los introduzco en agua fría y siento un alivio inmediato. No sé en qué momento me quedé dormida. Lo cierto es que despierto porque tengo frío y es que tengo los pies en el agua. Mientras dormía en el sofá, qué loca soy. Me seco los pies y boto el agua. Son las dos de la tarde; decido ir al centro comercial a comprar los muebles para el cuarto.
Sí, sé que eso ya lo debería tener listo, pero no había tenido tiempo con tanto trabajo, así que me doy una ducha y llamo un Uber para que me lleve a mi destino.
Subo al auto mientras reviso mis correos. Al llegar al centro comercial, lo primero que compro es la cuna de color rosa con blanco; luego busco el resto de los muebles para combinar. Cuando ya tengo todo eso, pago y doy la dirección para que me los lleven. Me indican que llegan el día de mañana.
Cansada y con los pies inflamados de nuevo, voy por un helado que se me antojó mientras pido un Uber para irme a casa. Subo al auto y voy quedándome dormida hasta que el conductor grita. Siento un fuerte impacto y el auto comienza a girar. Coloco las manos en mi abdomen y eso es lo último que recuerdo.