Yo dije dudosa : —Espero que tengas razón. Mientras entraba a mi oficina, encontré una nota en mi escritorio. La letra era inconfundible, era de Javier. La nota decía: "Reunión a las 11:30 a.m. en mi oficina. Hablaremos sobre el próximo proyecto". Aunque no era una nota tan personal, me sorprendió que Javier siguiera comunicándose conmigo. Supuse que esto era un paso adelante en nuestra relación profesional. Me preparé para la reunión, tratando de no sentir la ansiedad que amenazaba con apoderarse de mí. A las 11:30 a.m., entré en su oficina, donde Javier estaba sentado en su escritorio, mirando algunos informes. Su expresión era seria, como de costumbre. Yo dije cortés : —Buenos días, señor Castillo. Javier dijo: —Buenos días, [Mi Nombre]. Por favor, toma asiento. Me senté frente a

