Melissa,siempre había tenido una sonrisa alegre en el rostro, pero aún recordaba su triste pasado: —Sí acepto. La novia, tenía la sonrisa más resplandeciente, en todo el salón. Su pareja, la miraba con aire soñador esos ojos brillaron el momento que ella, no pudo evitar sonreír enormemente. —Yo también acepto —comentó y finalmente el cura que estaba enfrente de los dos, los nombró marido y mujer. Ambos se besaron, después de dichas palabras y en ese preciso momento fue cuando mi corazón se quebró. Suspiré y bajé la mirada, sintiéndome en parte culpable. Estaba enamorada del esposo, que recién se había casado durante tantos años. Ahora verlo feliz junto con mi hermana me hacía doler el corazón. Voy a bajar la mirada sin mirarlos, cuando pasaron felices tomados de la mano junto con mi

