Narrador. Lo miró asombrada, y en ese instante se molestó. —¿Cómo puedes ser tan egoísta y pensar solo en ti..? —Brianna... —De tus hijos, ¿qué hay de mí? —Es lo que quiero pero no lo haré Briana. —Por un momento pensé que harías eso. Como la película y... —No, me quedaré contigo hasta el final, pero no quiero ser una carga. En algún momento me iré, y lo haré. Porque no quiero que me veas de esa manera. —No... no permitirá que te vayas —comenté presa del dolor y lo abracé. Brianna. Nos dieron el alta, Eduardo, se encontraba en el jardín, le habían cambiado de la silla de ruedas. Tenía de esas que apretaba un botón y se podía desplazar. Lo que ocurre es que con una sola mano no podía llevar a la silla de ruedas. Tampoco avanzar del todo. Para él de esta manera era un poco más cómo

